Exploramos los procesos humanos, la colaboración y el liderazgo para el cambio hacia organizaciones, personas y comunidades prosperas.
25.2.11
Conversación en la Comunidad de Aprendizaje PSI513
31.8.10
Creando Conexiones
30.8.10
16.2.10
The Complexity of Advice
La Complejidad de Aconsejar
Unos trozos del Pensamiento de Peter Block*
Como consultor, ¿Cuándo es la ayuda que ofrezco una verdadera ayuda?
Para Peter Block la consultoría es un servicio de ayuda, de contribuir a la vida de otra persona en combinación con la disposición del cliente para buscar y aceptar ayuda, de hacerse vulnerable. Involucrar a un consultor es una expresión de confianza y esperanza.
Pero también afirma que hay algo fundamentalmente corrupto en el proceso de ayuda y es la idea de que una persona sabe y la otra no; que un ser humano puede hablar con sabiduría a otro y que esta sabiduría expresada, por correcta que sea, conducirá al cambio. Dice que esta creencia es muy común, pero mal fundada, por que el aprendizaje viene de adentro. Que el aprendizaje es el resultado de la reflexión profunda y la consciencia de que lo que necesitamos aprender (excepto en las áreas más técnicas y de información) ya existe dentro de nosotros. Y que nuestra tarea es aumentar esa consciencia, poner más atención en el concepto de propósito y ver claramente los efectos de nuestras acciones.
Block opina que el cambio puede ser facilitado y "coacheado" por otro, pero que la verdadera ayuda nunca llegará en forma de consejos o recomendaciones. De hecho, dice que es nuestro instinto de controlar a nosotros mismos y a otros lo que en realidad interfiere con el cambio. Una frase que expresa esta idea es que el aprendizaje es "aprender y redescubrir lo que siempre has sabido".
O en las palabras de Amado Nervo**, “Busca dentro de ti la solución de todos los problemas, hasta de aquellos que creas más exteriores y materiales….Antes de ir a buscar el hacha de más filo, la piqueta más dura, la pala más resistente, entra en tu interior y pregunta. Y acertarás constantemente, pues dentro de ti llevas la luz misteriosa de todos los secretos”
Claro que hay cosas que no sabemos, como información, conocimiento técnico, historia y miles de cosas más, pero aquí estamos hablando de aconsejar, de hacer recomendaciones para un cambio. Cuando nos encontramos tratando de provocar un cambio de comportamiento en otra persona, hemos perdido la fe en que lo necesario para la acción siempre reside dentro de la persona misma.
Por lo tanto, lo que el cliente necesita es ayuda en su reflexión. Preguntas poderosas en lugar de respuestas poderosas, a pesar de lo que el cliente está pidiendo. Lo que lleva al cambio verdadero no son planes de acción, sino una mezcla de agallas y libre albedrio de parte del cliente. Esto requiere nada menos que una disposción para involucrarse en un viaje al interior, además del reconocimiento de que habrá un costo a pagar por un futuro alternativo-para nuestros clientes y para nosotros mismos.
*Block, Peter. (2001) The Flawless Consulting fieldbook and Companion: A Guide to Understanding Your Expertise. Pheiffer, San Francisco. Páginas 65-67.
**Nervo, Amado. (1991) Grandes Clásicos, Amado Nervo, Obras completas, Tomo II, M. Aguilar, México.
23.9.09
Dos experimentos en prejuicios y supuestos culturales
15.9.09
...encariñarse con las preguntas mismas...
Rainer María Rilke
He abandonado París hace unos días, por cierto bastante enfermo y cansado, para acogerme a esta gran llanura norteña, que con su amplitud, su calma y su cielo, ha de devolverme la salud. Pero aquí he venido a caer bajo una lluvia persistente hasta hoy, que es cuando empieza a escampar un poco sobre esta comarca, sin sosiego azotada por los vientos. Aprovecho, estimado señor, este primer momento de claridad, para saludarle.
Mi querido señor Kappus: he dejado mucho tiempo sin respuesta una carta suya. No porque la hubiese olvidado. Al contrario: es una de esas cartas que nos agrada releer cuando volvemos a encontrarlas entre otras, y en ella le reconocí a usted como desde muy cerca. Me refiero a su carta del 2 de mayo, que seguramente recordará. Cuando la leo, como ahora, en medio del gran silencio de estas lejanías, su bella inquietud por la vida me causa una emoción aun más intensa que la que sentí ya en París, donde todo suena de otro modo y acaba por perderse, desvaneciéndose entre el enorme estruendo que allí hace retemblar todas las cosas. Aquí, rodeado de un imponente paisaje batido por los vientos que los mares le envían, siento que a esas preguntas e inquietudes, que por sí mismas y allá en sus profundidades tienen vida propia, nadie puede contestarle. Pues aún los mejores yerran con sus palabras, cuando éstas han de expresar algo en extremo sutil y casi inefable.
Creo, sin embargo, que usted no ha de quedar sin solución si sabe atenerse a unas cosas que se parezcan a éstas en que ahora se recrean mis ojos. Si se atiene a la naturaleza, a lo que hay de sencillo en ella; a lo pequeño que apenas se ve y que tan improvisadamente puede llegar a ser grande, inmenso; si siente este cariño hacia las cosas ínfimas y, con toda sencillez, como quien presta un servicio, trata de ganar la confianza de lo que parece pobre, entonces todo se tornará más fácil, más armonioso, de algún modo más avenible. Tal vez no en el ámbito de la razón, que, asombrada, se queda atrás, pero sí en lo más hondo de su conocimiento, en el constante velar de su alma, en su más íntimo saber.
Por ser usted tan joven, estimado señor, y por hallarse tan lejos aún de todo comienzo, yo querría rogarle, como mejor sepa hacerlo, que tenga paciencia frente a todo cuanto en su corazón no esté todavía resuelto. Y procure encariñarse con las preguntas mismas, como si fuesen habitaciones cerradas o libros escritos en un idioma muy extraño. No busque de momento las respuestas que necesita. No le pueden ser dadas, porque usted no sabría vivirlas aún -y se trata precisamente de vivirlo todo. Viva usted ahora sus preguntas. 6 Tal vez, sin advertirlo siquiera, llegue así a internarse poco a poco en la respuesta anhelada y, en algún día lejano, se encuentre con que ya la está viviendo también. Quizás lleve usted en sí la facultad de crear y de plasmar, que es un modo de vivir privilegiadamente feliz y puro. Edúquese a sí mismo para esto, pero acoja cuanto venga luego, con suma confianza. Y siempre que ello proceda de su propia voluntad o de algún hondo menester, écheselo a cuestas sin renegar de nada.Nota: Lo anterior es un fragmento del capítulo 4 de "Letters To A Young Poet" de Raíner María Rilke. 1934.
8.9.09
Signos de que uno va en la dirección correcta
En la clase de Cultura Organizacional les pedí a los estudiantes que describieran las señales de que están aprendiendo, de que van en la dirección correcta. Un alumno me preguntó, ¿Cuál dirección? Bueno, hay que empezar desde el final, aclarando cuál es esa dirección, ese cambio que uno busca. Pero cada quien. ¿No creen?
Yo también me estoy haciendo la misma pregunta, ¿A dónde voy en esta materia? ¿Qué quiero lograr, aprender, mejorar o cambiar en mí en esta materia? Mi respuesta está relacionada con mi motivación para ser profesor que trataré de articular. Ahí les va.
Como profesor quiero compartir mis conocimientos y experiencias en los temas que me apasionan. Quiero enriquecerlos en un ambiente de reflexión, exploración y descubrimiento pudiendo aplicarlos en situaciones concretas de mi vida. En esta materia en particular quiero llegar a ser cada vez más sensible y respetuoso de las culturas personales y grupales con quienes estoy interactuando. Quiero llegar a apreciar profundamente a las personas como son, sin condicionar mi aceptación a que sean como yo. Quiero respetar cada vez más que sus acciones son expresiones legítimas de un bagaje histórico de vivencias y valores fundamentales que se han hecho parte de ellos mismos. Quisiera acercarme y lograr un entendimiento interior de los supuestos fundamentales que mueven a las distintas personas y grupos en sus actitudes y comportamientos. Y finalmente, sin imponerme, quisiera ayudarles a lograr los cambios que buscan o que les piden sus contextos.
Si esa es "la dirección" a que le estoy apuntando, ¿cuáles serán las señales concretas que voy en la dirección correcta? Veo tres ambientes. El primero es en la consultoría. En estos días estaré participando con diferentes grupos para resolver problemas muy particulares. Cuando esté yo conversando con los distintos clientes y en su momento, sus colaboradores, espero observar en mí una postura de interés y aceptación genuina de la variedad de perspectivas e interpretaciones de lo que está pasando. En el pasado ante situaciones como estas me he observado identificándome con unas posiciones más que con otras. Lo que espero sea diferente ahora es que cuando surja en mí la tentación de descontar un punto de vista, me daré cuenta y me disciplinaré. Lo incorporaré como una perspectiva necesaria para realmente descubrir lo que está pasando en el grupo y para encontrar una luz de solución.
El segundo ambiente es en la colonia donde vivo. En estos días habrá reuniones donde me encontraré oyendo quejas, propuestas y sentimientos que serán reflejos culturales y me estoy imaginando aceptándolas como tal, sin la necesidad de corregírselas, o repetir explicaciones o argumentos que igualmente provocarán repeticiones de contra argumentos. Es decir, reconoceré esos signos de resistencia en las personas (y en mí mismo) y dejaré de seguir enganchado. Buscaré otro camino, otras posibilidades con que el otro pudiera encontrar un poco más coherente con sus premisas de lo que es correcto, de lo que debe ser.
El tercer ambiente es la clase misma donde espero observarme compartiendo vivencias y aprendizajes míos de cultura organizacional. Pero más importante que eso es desarrollar preguntas que evoquen auto-observación, reflexiones y descubrimientos de los alumnos y que los lleve a formular y compartir sus propias preguntas. Una señal de que voy en la dirección correcta será que los alumnos encuentren el sentido y el gusto de aprender unos de otros; que estén siguiendo los blogs de sus compañeros; que compartan sus preguntas; que descubran que el poder, la energía y la vida del aprendizaje están en sus preguntas, inquietudes no resueltas más que en las respuestas del profesor o algún experto.
Con entusiasmo espero las aportaciones de los alumnos que son mis colaboradores en esta aventura de aprender, desaprender y emprender.