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25.2.11

Conversación en la Comunidad de Aprendizaje PSI513

El día de ayer se realizó una conversación colectiva en respuesta a la publicación de "Algo falta para que suceda" por Federico Cedillo en su Blog (http://federicocedillo.blogspot.com/). Federico inició la sesión comentando su reflexión y planteando unas preguntas y finalmente una invitación a que todos respondiéramos a la pregunta, ¿Qué no me gustaría que supieran de mí en relación a la materia que estamos tomando?

La autenticidad y humildad con que compartió las preguntas que le han surgido con la lectura de Block (Flawless Consulting), los diálogos en la clase y sus propias vivencias personales y de consultoría, Federico creó un espacio de diálogo abierto y transparente para la auto-reflexión y descubrimiento. La invitación a sentarnos en círculo voluntariamente provocó un movimiento de personas y sillas. Federico mismo inició compartiendo sus propias respuestas a la pregunta, seguido por todos nosotros que habíamos pasado al círculo.

Fue una conversación intensa, haciéndose presentes emociones de ansiedad, temor, ilusión entre otras y la toma de decisión de arriesgarse, de hablar, compartir algo de nosotros mismos, de hacernos vulnerables. Yo experimenté una sensación de conexión, intimidad, también de liberación y de libertad y de aprecio y afecto hacia cada miembro del grupo. También me sentía chiquito al escuchar sus vivencias, ellos son mis maestros. Ellos me señalan el camino para ser su consultor/asesor/acompañante en su proceso de aprendizaje y desarrollo. Y me veía como un facilitador que en el mejor de los casos pueda proveerlos con preguntas, recursos, vivencias mías, espacios de reflexión y diálogo que les ayude a potenciar lo que ya saben. Que les ayude a confiar en sí mismos como su mejor herramienta en la consultoría y relaciones de ayuda. Que les ayude a involucrarse y confiar en la colaboración con otros (sus clientes) para lograr los cambios que proponen.

Veo y palpo cómo los miembros de esta comunidad contribuyen al aprendizaje de los demás a la medida que se hacen vulnerables, que dejen a un lado la tentación de presentarse a "la perfección", cuando admiten y admito yo, que "no sé". Todo ello abre las posibilidades al involucramiento de los otros, al ejercicio de su libertad, a tomar posesión de su voz y expresarla. Esa es pura vida. Es un regalo.

Este concepto de la vulnerabilidad, de exponerme, ha estado conmigo desde que tenía la edad de mis alumnos, recordando una y otra vez desde entonces mi sorpresa e incomprensión ante las palabras de San Pablo cuando decía algo así, "Yo me hago fuerte en mis debilidades....". No es la cita exacta, es lo que me quedaba y lo que iba en contra de todo lo que el mundo me estaba enseñando. A lo largo de estos años, como en la sesión de ayer, he experimentado momentos en que yo u otras personas se han mostrado tal y como son y que eso influye y ayuda enormemente a personas y grupos en búsqueda.

31.8.10

Creando Conexiones

Cuando me siento a escribir una entrada en mi blog es por que tengo ganas de compartir algo - un descubrimiento, un “veinte que me cayó”... En esas ocasiones estoy pensando en mis alumnos, amigos, clientes...o simplemente no quiero que se me pierda.  Sé que cada quién tiene sus propias búsquedas y procesos de aprendizaje y que tal vez podamos coincidir. 
Con frecuencia mis reflexiones giran en torno a una cita o documento que me ha “movido”, que me ha “tocado” y en mi escrito trato de expresar esa vivencia. A veces simplemente publico la cita o la liga sin agregar algo mío, ya sea interpretación o aplicación, con la esperanza de que la cita hable por sí misma, que caiga por su propio peso. Y que el lector haga sus propias conexiones. 

Sin embargo, con frecuencia me piden explicaciones o interpretaciones mías. Y me encuentro entre la tentación de explayarme y la preocupación de contaminar el mensaje original. También experimento el dilema entre dar todo digerido y explicado (según yo - el profe, el consultor, el experto....) y el respeto al proceso del otro de hacer sus propias interpretaciones, de sacar sus propias conclusiones y aprendizajes e inclusive de hacer caso omiso a mi rollo. 
Encontré un fragmento de Barry Stevens en que explica un dilema similar al mío y llega a una solución que me parece genial. En un libro que escribió con Carl Rogers* dice:
“Uno de los problemas que se me plantearon mientras escribía las notas destinadas al presente libro fue hasta qué punto relacionaría mis propios escritos con los otros trabajos. Consulté a varias personas sobre esto y una de ellas, un joven, me dijo: - A mí me gusta establecer mis propias conexiones; cuando de pronto surgen en mí, me siento bien - y agregó con el mismo vigor: - Pero cuando no las veo me gusta que las establezcan por mí.”- Creo que esto lo dice todo: es un problema sin solución. Los escritos profesionales están aquí para que el lector interactúe con ellos por sí mismo; si mis notas le molestan, puede saltarlas.” (p.7 Rogers y  Stevens)
Así que, habiéndome identificado con Barry Stevens, continuaré aportando por escrito y en vivo algunos fragmentos de autores junto con experiencias y reflexiones mías. 

*Rogers, Carl y Stevens, Barry. Persona A Persona. Amorrortu Editores, Argentina. 1980. p.7

16.2.10

The Complexity of Advice

La Complejidad de Aconsejar

Unos trozos del Pensamiento de Peter Block*


Como consultor, ¿Cuándo es la ayuda que ofrezco una verdadera ayuda?


Para Peter Block la consultoría es un servicio de ayuda, de contribuir a la vida de otra persona en combinación con la disposición del cliente para buscar y aceptar ayuda, de hacerse vulnerable. Involucrar a un consultor es una expresión de confianza y esperanza.


Pero también afirma que hay algo fundamentalmente corrupto en el proceso de ayuda y es la idea de que una persona sabe y la otra no; que un ser humano puede hablar con sabiduría a otro y que esta sabiduría expresada, por correcta que sea, conducirá al cambio. Dice que esta creencia es muy común, pero mal fundada, por que el aprendizaje viene de adentro. Que el aprendizaje es el resultado de la reflexión profunda y la consciencia de que lo que necesitamos aprender (excepto en las áreas más técnicas y de información) ya existe dentro de nosotros. Y que nuestra tarea es aumentar esa consciencia, poner más atención en el concepto de propósito y ver claramente los efectos de nuestras acciones.


Block opina que el cambio puede ser facilitado y "coacheado" por otro, pero que la verdadera ayuda nunca llegará en forma de consejos o recomendaciones. De hecho, dice que es nuestro instinto de controlar a nosotros mismos y a otros lo que en realidad interfiere con el cambio. Una frase que expresa esta idea es que el aprendizaje es "aprender y redescubrir lo que siempre has sabido".


O en las palabras de Amado Nervo**, “Busca dentro de ti la solución de todos los problemas, hasta de aquellos que creas más exteriores y materiales….Antes de ir a buscar el hacha de más filo, la piqueta más dura, la pala más resistente, entra en tu interior y pregunta. Y acertarás constantemente, pues dentro de ti llevas la luz misteriosa de todos los secretos”


Claro que hay cosas que no sabemos, como información, conocimiento técnico, historia y miles de cosas más, pero aquí estamos hablando de aconsejar, de hacer recomendaciones para un cambio. Cuando nos encontramos tratando de provocar un cambio de comportamiento en otra persona, hemos perdido la fe en que lo necesario para la acción siempre reside dentro de la persona misma.


Por lo tanto, lo que el cliente necesita es ayuda en su reflexión. Preguntas poderosas en lugar de respuestas poderosas, a pesar de lo que el cliente está pidiendo. Lo que lleva al cambio verdadero no son planes de acción, sino una mezcla de agallas y libre albedrio de parte del cliente. Esto requiere nada menos que una disposción para involucrarse en un viaje al interior, además del reconocimiento de que habrá un costo a pagar por un futuro alternativo-para nuestros clientes y para nosotros mismos.


*Block, Peter. (2001) The Flawless Consulting fieldbook and Companion: A Guide to Understanding Your Expertise. Pheiffer, San Francisco. Páginas 65-67.

**Nervo, Amado. (1991) Grandes Clásicos, Amado Nervo, Obras completas, Tomo II, M. Aguilar, México.


23.9.09

Dos experimentos en prejuicios y supuestos culturales

1. El Efecto Pygmalión: El impacto de la imagen que alguien nos tiene
Las investigaciones Pygmalión fueron realizadas en salones de clase. Se les dijo a los maestros que algunos de los alumnos no fueron muy inteligentes, con la tendencia de tener resultados pobres y que muy a menudo no se portaban bien en el salón, mientras otros alumnos eran listos, trabajadores y exitosos. Los maestros creían en estas categorizaciones, aunque los alumnos realmente habían sido divididos en dos grupos al azar. Sin embargo, dentro de poco tiempo, casi sin excepción, los etiquetados de bajo potencial se estaban desempeñando de una forma muy pobre y aquellos etiquetados de alto potencial se desempeñaban de forma sobresaliente. (Jessum, 1986; Rosenthal y Rubin, 1978)
Los investigadores descubrieron que los maestros respondían a los alumnos en línea con lo que creían acerca su potencial y habilidades. Si el maestro pensaba que un alumno era inteligente y competente su lenguaje corporal era de ánimo, sus expresiones verbales eran de apoyo y el maestro hacía ajustes cuando el alumno no se desempeñaba bien. Sin embargo, con aquellos que pensaban ser menos capaces las interacciones eran concisas, rutinarias, someras y con menosprecio.
Además, se comprobó que las imágenes que el maestro tenía del alumno era un pronóstico más poderoso del desempeño del niño que su coeficiente intelectual, su ambiente familiar o desempeño pasado.
Los efectos de estos experimentos fueron tan dañinos para los alumnos etiquetados de "bajo desempeño" que la comunidad científica los descontinuó.
2. Este segundo experimento se trata de una maestra en Iowa, E.U., quien el día después del asesinato de Martin Luther King Jr. en 1968, creó una vivencia del significado de la discriminación con sus alumnos de tercer grado de primaria. En la liga a continuación encontrarás la fascinante e impactante historia de lo que enseñó a sus niños, el impacto que tuvo en sus vidas y vivencias posteriores con adultos.
http://www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/shows/divided/etc/view.html

15.9.09

...encariñarse con las preguntas mismas...

Cartas a un joven poeta
Rainer María Rilke
IV
Worpswede5, cerca de Bremen, a 16 de julio de 1903

He abandonado París hace unos días, por cierto bastante enfermo y cansado, para acogerme a esta gran llanura norteña, que con su amplitud, su calma y su cielo, ha de devolverme la salud. Pero aquí he venido a caer bajo una lluvia persistente hasta hoy, que es cuando empieza a escampar un poco sobre esta comarca, sin sosiego azotada por los vientos. Aprovecho, estimado señor, este primer momento de claridad, para saludarle.

Mi querido señor Kappus: he dejado mucho tiempo sin respuesta una carta suya. No porque la hubiese olvidado. Al contrario: es una de esas cartas que nos agrada releer cuando volvemos a encontrarlas entre otras, y en ella le reconocí a usted como desde muy cerca. Me refiero a su carta del 2 de mayo, que seguramente recordará. Cuando la leo, como ahora, en medio del gran silencio de estas lejanías, su bella inquietud por la vida me causa una emoción aun más intensa que la que sentí ya en París, donde todo suena de otro modo y acaba por perderse, desvaneciéndose entre el enorme estruendo que allí hace retemblar todas las cosas. Aquí, rodeado de un imponente paisaje batido por los vientos que los mares le envían, siento que a esas preguntas e inquietudes, que por sí mismas y allá en sus profundidades tienen vida propia, nadie puede contestarle. Pues aún los mejores yerran con sus palabras, cuando éstas han de expresar algo en extremo sutil y casi inefable.

Creo, sin embargo, que usted no ha de quedar sin solución si sabe atenerse a unas cosas que se parezcan a éstas en que ahora se recrean mis ojos. Si se atiene a la naturaleza, a lo que hay de sencillo en ella; a lo pequeño que apenas se ve y que tan improvisadamente puede llegar a ser grande, inmenso; si siente este cariño hacia las cosas ínfimas y, con toda sencillez, como quien presta un servicio, trata de ganar la confianza de lo que parece pobre, entonces todo se tornará más fácil, más armonioso, de algún modo más avenible. Tal vez no en el ámbito de la razón, que, asombrada, se queda atrás, pero sí en lo más hondo de su conocimiento, en el constante velar de su alma, en su más íntimo saber.

Por ser usted tan joven, estimado señor, y por hallarse tan lejos aún de todo comienzo, yo querría rogarle, como mejor sepa hacerlo, que tenga paciencia frente a todo cuanto en su corazón no esté todavía resuelto. Y procure encariñarse con las preguntas mismas, como si fuesen habitaciones cerradas o libros escritos en un idioma muy extraño. No busque de momento las respuestas que necesita. No le pueden ser dadas, porque usted no sabría vivirlas aún -y se trata precisamente de vivirlo todo. Viva usted ahora sus preguntas. 6 Tal vez, sin advertirlo siquiera, llegue así a internarse poco a poco en la respuesta anhelada y, en algún día lejano, se encuentre con que ya la está viviendo también. Quizás lleve usted en sí la facultad de crear y de plasmar, que es un modo de vivir privilegiadamente feliz y puro. Edúquese a sí mismo para esto, pero acoja cuanto venga luego, con suma confianza. Y siempre que ello proceda de su propia voluntad o de algún hondo menester, écheselo a cuestas sin renegar de nada.

Nota: Lo anterior es un fragmento del capítulo 4 de "Letters To A Young Poet" de Raíner María Rilke. 1934.

8.9.09

Signos de que uno va en la dirección correcta

Cuando uno se embarca en un proceso de mejora, de cambio o de aprendizaje es muy valioso hacer el ejercicio de discernir cuáles serán las evidencias de que efectivamente esté avanzando.

En la clase de Cultura Organizacional les pedí a los estudiantes que describieran las señales de que están aprendiendo, de que van en la dirección correcta. Un alumno me preguntó, ¿Cuál dirección? Bueno, hay que empezar desde el final, aclarando cuál es esa dirección, ese cambio que uno busca. Pero cada quien. ¿No creen?

Yo también me estoy haciendo la misma pregunta, ¿A dónde voy en esta materia? ¿Qué quiero lograr, aprender, mejorar o cambiar en mí en esta materia? Mi respuesta está relacionada con mi motivación para ser profesor que trataré de articular. Ahí les va.

Como profesor quiero compartir mis conocimientos y experiencias en los temas que me apasionan. Quiero enriquecerlos en un ambiente de reflexión, exploración y descubrimiento pudiendo aplicarlos en situaciones concretas de mi vida. En esta materia en particular quiero llegar a ser cada vez más sensible y respetuoso de las culturas personales y grupales con quienes estoy interactuando. Quiero llegar a apreciar profundamente a las personas como son, sin condicionar mi aceptación a que sean como yo. Quiero respetar cada vez más que sus acciones son expresiones legítimas de un bagaje histórico de vivencias y valores fundamentales que se han hecho parte de ellos mismos. Quisiera acercarme y lograr un entendimiento interior de los supuestos fundamentales que mueven a las distintas personas y grupos en sus actitudes y comportamientos. Y finalmente, sin imponerme, quisiera ayudarles a lograr los cambios que buscan o que les piden sus contextos.

Si esa es "la dirección" a que le estoy apuntando, ¿cuáles serán las señales concretas que voy en la dirección correcta? Veo tres ambientes. El primero es en la consultoría. En estos días estaré participando con diferentes grupos para resolver problemas muy particulares. Cuando esté yo conversando con los distintos clientes y en su momento, sus colaboradores, espero observar en mí una postura de interés y aceptación genuina de la variedad de perspectivas e interpretaciones de lo que está pasando. En el pasado ante situaciones como estas me he observado identificándome con unas posiciones más que con otras. Lo que espero sea diferente ahora es que cuando surja en mí la tentación de descontar un punto de vista, me daré cuenta y me disciplinaré. Lo incorporaré como una perspectiva necesaria para realmente descubrir lo que está pasando en el grupo y para encontrar una luz de solución.

El segundo ambiente es en la colonia donde vivo. En estos días habrá reuniones donde me encontraré oyendo quejas, propuestas y sentimientos que serán reflejos culturales y me estoy imaginando aceptándolas como tal, sin la necesidad de corregírselas, o repetir explicaciones o argumentos que igualmente provocarán repeticiones de contra argumentos. Es decir, reconoceré esos signos de resistencia en las personas (y en mí mismo) y dejaré de seguir enganchado. Buscaré otro camino, otras posibilidades con que el otro pudiera encontrar un poco más coherente con sus premisas de lo que es correcto, de lo que debe ser.

El tercer ambiente es la clase misma donde espero observarme compartiendo vivencias y aprendizajes míos de cultura organizacional. Pero más importante que eso es desarrollar preguntas que evoquen auto-observación, reflexiones y descubrimientos de los alumnos y que los lleve a formular y compartir sus propias preguntas. Una señal de que voy en la dirección correcta será que los alumnos encuentren el sentido y el gusto de aprender unos de otros; que estén siguiendo los blogs de sus compañeros; que compartan sus preguntas; que descubran que el poder, la energía y la vida del aprendizaje están en sus preguntas, inquietudes no resueltas más que en las respuestas del profesor o algún experto.

Con entusiasmo espero las aportaciones de los alumnos que son mis colaboradores en esta aventura de aprender, desaprender y emprender.